100 Años de la Cohetería Moderna: el Experimento de Robert Goddard Que Cambió la Exploración Espacial

Reportajes Especiales
16/3/2026
El Dr. Robert H. Goddard
El Dr. Robert H. Goddard junto a un cohete de oxígeno líquido y gasolina, preparado para su lanzamiento el 16 de marzo de 1926 en Auburn, Massachusetts. Entre 1930 y 1941, Goddard desarrolló cohetes cada vez más grandes, que alcanzaron altitudes de hasta 2.400 metros, perfeccionando sistemas de guía, control, soldadura, aislamiento, bombas y otros componentes esenciales. En muchos sentidos, sentó las bases de la tecnología de cohetes moderna y es considerado, junto con Konstantin Tsiolovsky (1857–1935) y Hermann Oberth (1894–1989), uno de los padres de la cohetería. Credit: NASA

Una fría mañana de marzo de 1926 en Auburn, Massachusetts, en un campo cubierto de nieve, un pequeño grupo de personas presenció un acontecimiento que pasaría a la historia. En apenas unos segundos, un artefacto experimental de poco más de tres metros de altura se elevó del suelo, alcanzó unos 12 metros y cayó a unos 60 metros de distancia. Ese breve vuelo marcó el nacimiento de la cohetería moderna.

El responsable de aquel experimento fue el físico estadounidense Robert H. Goddard, considerado hoy uno de los padres de la tecnología de cohetes. El 16 de marzo de 1926 logró lanzar con éxito el primer cohete propulsado por combustible líquido, un avance que transformaría la exploración espacial para siempre.

Un experimento pequeño con un impacto gigantesco

El cohete de Goddard, alimentado con gasolina y oxígeno líquido, era relativamente modesto: pesaba apenas unos 4,5 kilos y voló durante aproximadamente 2,5 segundos. Sin embargo, ese corto viaje demostró que los combustibles líquidos podían generar el empuje necesario para impulsar cohetes de forma controlada.

La prueba se realizó en una granja de Auburn, en el estado de Massachusetts. El aparato —al que el propio Goddard llamaba “Nell”— ascendió 41 pies antes de caer en un campo cercano de coles. Aunque la hazaña fue breve, representó un avance tecnológico comparable al primer vuelo de los hermanos Wright en la historia de la aviación.

En su diario, Goddard describió la escena del lanzamiento con asombro, señalando que el cohete se elevó “casi mágicamente”, sin un gran ruido ni una gran llama.

De las burlas a la base de la era espacial

Antes del trabajo de Goddard, los cohetes apenas habían evolucionado durante siglos. Desde su origen en China en el siglo XIII, se utilizaban principalmente como armas impulsadas por pólvora sólida. Goddard comprendió que el uso de combustibles líquidos permitiría mayor control y potencia, algo fundamental para alcanzar grandes altitudes o incluso el espacio.

Sin embargo, sus ideas no fueron aceptadas de inmediato. Durante años recibió críticas y escepticismo, especialmente cuando afirmó que los cohetes podrían llegar algún día a la Luna. A pesar de ello, continuó perfeccionando sus diseños y desarrolló numerosos avances técnicos, desde sistemas de control giroscópico hasta motores más eficientes.
 

Robert Hutchings Goddard
El Dr. Robert Hutchings Goddard (1882–1945), considerado el padre de la propulsión moderna de cohetes, fue un físico de gran visión y un inventor excepcional. En honor a su legado, la NASA nombró el Centro de Vuelo Espacial Goddard. Credit: NASA

Con el tiempo, su trabajo demostró ser fundamental. De hecho, muchas de las tecnologías que hoy utilizan los cohetes modernos tienen su origen en los experimentos de Goddard.

El legado que impulsó la exploración espacial

Aunque Goddard falleció en 1945 sin ver sus ideas plenamente realizadas, su legado se convirtió en la base de la era espacial. La NASA reconoció su importancia nombrando en su honor el Goddard Space Flight Center, uno de los centros clave de investigación espacial de la agencia.

Hoy, un siglo después de aquel experimento en un campo nevado, la tecnología de propulsión líquida sigue siendo la base de muchos cohetes utilizados en misiones espaciales. Desde satélites científicos hasta misiones tripuladas hacia la Luna, todos tienen sus raíces en aquel pequeño lanzamiento de 1926.

Lo que comenzó como un experimento casi artesanal terminó abriendo el camino hacia algunos de los mayores logros científicos de la humanidad. Un recordatorio de que, como escribió el propio Goddard: los sueños de ayer pueden convertirse en la realidad del mañana.

Actualizado: 16/3/2026