
Una de las imágenes más icónicas del sistema solar —el enorme planeta Júpiter— acaba de ser actualizada gracias a datos obtenidos por la misión Juno de la NASA, proporcionando las mediciones más precisas hasta la fecha de su tamaño y forma. Las revisiones científicas podrían incluso requerir actualizaciones en los libros de texto, según detallan investigadores involucrados en el estudio.

La nave espacial TESS de la NASA, conocida por descubrir exoplanetas, ha puesto sus ojos en el cometa interestelar 3I/ATLAS, que actualmente se aleja de nuestro Sistema Solar. Entre el 15 y el 22 de enero, TESS capturó repetidamente imágenes del cometa, registrando su avance veloz frente a un fondo de estrellas y su tenue pero visible cola de polvo y gas. Esta secuencia de observaciones permitirá a los científicos analizar la rotación del cometa y la actividad de su núcleo, ofreciendo pistas sobre cómo y con qué fuerza expulsa material al espacio.

La corona interna del Sol, la región más caliente de su atmósfera, se muestra con un tenue tono amarillo en esta animación creada a partir de imágenes captadas por el coronógrafo ASPIICS, a bordo de la misión Proba-3 de la Agencia Espacial Europea (ESA). La animación combina datos del instrumento ASPIICS —que muestra la corona solar interna en amarillo— con imágenes del Atmospheric Imaging Assembly (AIA) del Observatorio de Dinámica Solar (SDO) de la NASA, que representa el disco solar en tonos anaranjados.

La actividad del Sol podría aumentar en las próximas horas o días debido a la aparición de una mancha solar de gran tamaño y con potencial explosivo en el limbo sureste del astro. El Observatorio de Dinámica Solar (SDO) de la NASA monitorea el avance de este grupo de manchas a medida que rota y se hace visible en el disco solar.

Una escena poco común fue captada esta semana por la nave espacial SOHO: Venus, Marte y Mercurio aparecieron juntos alrededor del Sol, formando un espectacular alineamiento planetario visible en las imágenes del coronógrafo. Mientras SOHO fotografiaba nuestra estrella, los tres planetas quedaron “colados” en el encuadre, dando la impresión de un auténtico desfile cósmico.

La NASA mantiene activos los trabajos para recuperar la comunicación con la sonda MAVEN (Mars Atmosphere and Volatile EvolutioN), después de que se perdiera el contacto con la nave el pasado 6 de diciembre. El equipo de la misión, en colaboración con la Red de Espacio Profundo de la agencia, continúa analizando la situación, aunque por ahora no ha sido posible restablecer la comunicación.

La Agencia Espacial Europea (ESA) ha logrado una nueva hazaña científica al detectar emisiones de rayos X procedentes del cometa interestelar 3I/ATLAS, un visitante que atraviesa el Sistema Solar desde más allá de sus fronteras. El observatorio espacial de rayos X XMM-Newton dedicó cerca de 20 horas de observación al cometa el pasado 3 de diciembre, cuando este se encontraba a unos 282–285 millones de kilómetros de la nave...

El Sol registró una intensa llamarada solar que alcanzó su punto máximo el 8 de diciembre de 2025 a las a las 5:01 GMT. El fenómeno fue captado por el Observatorio de Dinámica Solar (SDO) de la NASA, que monitorea nuestra estrella de forma continua. Las llamaradas solares son explosiones masivas de energía que pueden afectar diversos sistemas tecnológicos en la Tierra. Sus efectos incluyen interferencias en las comunicaciones por radio, alteraciones en las redes eléctricas, fallos en señales de navegación y riesgos para satélites y astronautas.

Este mes de diciembre, nuestro cielo tendrá un visitante especial: el cometa 3I/ATLAS, un viajero que viene de otro sistema estelar. El 19 de diciembre de 2025 será su momento más cercano a la Tierra, a unas 1,8 unidades astronómicas, es decir, aproximadamente 270 millones de kilómetros. Aunque no lo veremos a simple vista, su paso representa una oportunidad única para la ciencia y la curiosidad de todos.

Astrónomos han identificado recientemente el asteroide número 40.000 cercano a la Tierra (NEA). Estas rocas espaciales miden desde pocos metros hasta varios kilómetros y siguen órbitas que las acercan a nuestro planeta. Cada nuevo descubrimiento nos recuerda tanto la vulnerabilidad de la Tierra como el gran avance de la defensa planetaria en las últimas décadas.
