
La tenue nebulosa planetaria Abell 7 se encuentra a unos 1.800 años luz de la Tierra, justo al sur de Orión, en dirección a la constelación de Lepus (La Liebre). Suspendida entre las estrellas dispersas de la Vía Láctea, su forma esférica, aparentemente simple, se extiende a lo largo de unos 8 años luz de diámetro y se revela con claridad en esta profunda imagen telescópica.
Las delicadas y complejas estructuras internas de la nube cósmica se destacan gracias al uso de largas exposiciones y filtros de banda estrecha, que capturan la emisión característica de los átomos de hidrógeno y oxígeno. Sin estas técnicas, Abell 7 sería demasiado débil para ser percibida a simple vista.
Las nebulosas planetarias representan una breve fase final en la evolución de estrellas similares al Sol, un destino que nuestra propia estrella experimentará dentro de unos 5.000 millones de años, cuando expulse sus capas externas al agotarse su combustible nuclear. Se estima que Abell 7 tiene una edad aproximada de 20.000 años, mientras que su estrella central —visible aquí como una enana blanca en lento declive— cuenta con unos 10.000 millones de años de antigüedad.
